Un móvil que suena. Un sollozo al otro lado de la línea. Un corazón que se acelera. Una lágrima que resbala por una mejilla sonrojada.
- ¿Qué pasa Ali?- preguntan todas inquietas.
Acaban de terminar las compras, y Alicia ha recibido una llamada. No responde, no hace señales… Y de repente cuelga, y rompe a llorar. Se desploma en la fría calzada, y se le atascan las palabras.
Dos minutos después, Blanca, temerosa de lo que pueda estar pasando, se atreve a preguntar:
- Ali, por favor, dinos algo, porque se nos está pasando de todo por la cabeza…
- Patri, ha tenido un accidente…- susurra, casi le duele al decirlo.
- ¡¿Cómo?! ¡¿Pero y que ha pasado?!- todavía no terminan de creérselo.
- Está en coma…
Maria la levanta del suelo, y pide un taxi:
- Vamos al hospital, nos vemos allí.
Las demás, van en otro taxi. Sienten miedo. En el fondo esperan que todo sea una broma de mal gusto, o quizá una equivocación.
Entran las cinco a la vez, en sus caras un reflejo de inseguridad, ojos brillantes intentando entrever lo que se acerca… Y entonces la ven, tiene la cara hinchada y un ojo morado. Está conectada por la boca a un horrible aparato.
- Los médicos están haciendo todo lo que pueden, dicen que estas horas son importantísimas…
Se vuelven y ven el rostro colorado y lleno de lágrimas de la madre de Patricia. Paula, la que mejor la conoce la abraza; pasó muchas horas jugando en su casa, con su hija; no soporta verla así, se le encoge el corazón…
Las chicas pasan allí la tarde entera, nadie les dice nada, preguntan y sólo obtienen débiles respuestas cómo “está estable” “hacemos todo lo que podemos”…
Al caer la noche, la médica que dirige a todo el equipo se acerca a la madre de Patri. Acto seguido esta se sonríe y le da un beso. La médica contrariada se aparta, y les guiña un ojo a las chiquillas.
Se acercan curiosas y entonces ven por el cristal de la habitación de su amiga, que esta abre los ojos muy despacio… Gritan enloquecidas, se abrazan y lloran de alegría. No pueden esperar a abrazarla…
Continúan allí toda la noche, con la esperanza de que las dejen pasar… Y finalmente, cuando la chica parece estar más consciente pasan todas juntas.
- Creo que es un poco tarde para que estéis todas aquí…- todas se ríen, por un instante el temor de todas había sido que no las recordase, pero allí estaban, su amistad había burlado de nuevo los baches que les ponía la vida por delante.
- ¿Qué tal estás? ¿Qué te han dicho los médicos?
- Bueno, algo cansada, no me acuerdo de nada desde que salí de casa… me asusta…
- No te preocupes, has tenido un accidente grave, es normal preciosa…- Sara siempre llevaba la voz pacífica y tranquilizadora.
- Los médicos me han dicho que es increíble que me haya despertado tan pronto. Tengo una luxación de cadera, pero en unas semanas estaré bien.
- Vaya susto nos has dado, no lo vuelvas a hacer más- Blanca suspira, cómo si desde que se Abia enterado de la noticia hubiera contenido la respiración por el miedo. Entonces le da un beso en la frente, todas la imitan y la dejan descansar.
- Oye, prometerme que vais a ir a esa grandísima fiesta…
- ¿Grandísima? Bahh… a lo mejor no es tan genial…- Ali intenta quitarle importancia.
- Paula, prométeme que las vas a llevar a todas- Se dirige a ella, porque sabe que está asustada, todavía no había hablado nada y la conocía, sabía que era capaz de encerrarse con ella con tal de saber que así estaría bien, pero ella lo que quería es que la vida continuase, no podían hacer un drama, solo había sido un susto…
- Te lo prometo- Paula la abraza con fuerza y se despide de ella.
De camino a casa, cada una da mil vueltas al asunto. Agradecen a Dios, o a cualquier entidad divina que ha hecho que su amiga no las haya dejado. Aprietan los dientes y se dan cuenta de lo mucho que se quieren todas, y de lo importantes que son. Es ahora, cuando se dan cuenta, que las malas noticias de televisión son reales. Que no son conscientes de lo que vale una vida hasta que la perdemos, o en el mejor de los casos, hasta que rozamos el límite.