Las primeras líneas de luz entran por la ventana de Ali, mira el reloj deseando poder volverse a dormir antes de que el despertador decida sonar… Las 9:00. Aún puede dormir una hora más, ha quedado a las 10:3o con las chicas para ir de compras.
Da una vuelta y se tapa hasta las orejas con su suave edredón evitando salir a la realidad. Un segundo después cambia de opinión. Decide que hoy va a ser un día dedicado a ella, así pues, se levanta con el pelo hecho un lío pero con una sonrisa que lo arregla todo.
Elige su ropa sin ninguna prisa, quiere recrearse, ponerse guapa y desayunar bien.
Mientras se asea pone la radio, le encanta renunciar a sus discos favoritos para escuchar cualquier canción al azar… Le gusta pensar que si oyes una melodía por pura casualidad quiere decir que tiene un mensaje para ti; se ríe al atender a la primera canción: one love, de Bob Marley… Quizás sea mejor dejar los mensajes ocultos para otro momento…
10:30 de la mañana. Plaza del ayuntamiento. Comienzan a asomarse las primeras bufandas de la temporada y las gruesas botas para combatir el frío.
Blanca escribe a toda prisa en su móvil un mensaje corto pero sentenciador: VEN YA. Sara, Paula y Maria miran una revista de publicidad del Corte Inglés, admiran los zapatos con tacones de vértigo y consideran la posibilidad de ponerse a esa altura algún día sin parecer torres tambaleándose por no saber andar desde esa perspectiva… De momento, se conformar con una mirada un cuanto más por encima de lo habitual, y aún así lucirán con orgullo sus preciosos zapatos nuevos.
- Ya estoy aquí… ¿lleváis mucho esperando?- pregunta Ali, casi sin aliento por la último esfuerzo que ha hecho para no llegar demasiado tarde.
- No te preocupes, todavía entras en el tiempo de margen- le sonríe Sara- la que me temo que seguirá fiel a su impuntualidad será Patri.
- Ya le he mandado un mensaje, a ver si consigo meterle un poco de prisa…
Alicia se ríe. Las viejas costumbres nunca mueren: la que aunque lo intente siempre llegará tarde, la amiga que muy a su pesar siempre la esperará hasta el final, la impaciente que se muerde las uñas por no morder a la tardona, las que contemplan la situación desde fuera y aprecian cada instante juntas y rezan porque las tradiciones de siempre nunca cambien ya que es lo que las hace conocerse entre ellas mejor que cualquier persona.
Un vestido equivocado, una camiseta que no necesita pero que aún así la compra, un capricho para comer a media mañana, un montón de colorido a cada brazo. No las dejan probarse tantas cosas a la vez, así que les toca hacer cola, pero no les importa, el objetivo del día: encontrar algo con lo que deslumbrar, un conjunto que las haga sentirse bonitas y atrevidas pero siempre dentro de los márgenes de la discreción, no se trata de ser chicas fáciles… Lástima, no saben lo guapas que son en realidad sin necesidad de todas esas prendas, que no son más que eso… pantalones, faldas y camisetas. No se imaginan que la verdadera belleza está dentro de ellas, en el corazón de cada una, pero claro, para ello primero tienen que saber de su existencia, creer en sí mismas, y luego, aprender a utilizar esa belleza… Pero todavía es pronto para eso, no podemos pedir mujeres maduras, sin haber pasado por una adolescencia







