sábado, 16 de octubre de 2010

Capítulo 4


Ringg. Suena el despertador. Su corazón no ha dejado de latir esa noche, como un perro desenfrenado que busca un hueso roído escondido, guardado, como un preciado tesoro. Solo. Las sábanas se le pegan al cuerpo, sudado, ¿que terroríficas pesadillas habrá tenido?, o también se pregunta si será un día caluroso. Lágrimas, en realidad. Se levanta, rutina de siempre. Ducha fría, desayuno caliente y caminar lento hacia el “cole”.
¡Qué extrañas sensaciones le embargan hoy…! Su pie izquierdo hoy suena con más fuerza, ese chasquido de huesos que siempre acompaña su caminar. Su pelo vuela bonito al viento, morena… Su camiseta hoy hace juego con sus enormes ojos azules. Además, hoy le ha sonado el móvil tres veces desde que ha salido de casa. Hoy se siente especial. Incomprensiblemente especial.
¡Ahí está! Con la misma chica guapa de siempre. “Sinceramente, y no es por ser celosa; él no parecía interesado”- Escribiría más tarde en su diario.
Seguía esa extraña sensación en su cuerpo, como un rápido caminar de millones de hormigas en su estómago, como mariposas revoloteando… “¿Qué te ocurre Ali?”. Él no. Ese extraño hormigueo no podía ser a causa del examen de Matemáticas, estaba nerviosa pero ella era rápida y viva. “¡El examen de mates, tengo que entrar a clase!”.
Hormigas, mariposas, elefantes en manada…

No hay comentarios:

Publicar un comentario